El panda que quería nadar – Thiare

Publicado el 4 de agosto de 2020

Había una vez un bosque de bambú hermoso y único en su clase. Este era mágico, ya que dentro de si existen muchos tipos de bambus especiales. Sin embargo, también en aquel bosque vivía un joven panda de 15 años llamado Shoujo. Él tenía dos hermanos que se llamaban Ying y Yang. Los tres tuvieron unos padres que sufrieron un accidente en las rocas puntiagudas del bosque, donde se fracturaron las piernas y quedaron sin poder moverse, con muchos problemas para comer, más aún en el invierno. 

Un día, mientras Shoujo caminaba en el bosque en busca de comida, se encontró con unos pandas que hablaban en voz baja. Curioso, los espió un rato, hasta que escuchó que que ellos hablaban de lo que parecía ser un bambú especial, en una pequeña isla en medio de la laguna llamada Zhiyu y que, según ellos, al parecer tiene el poder de curar a cualquier panda.

A pesar de la  buena noticia, Shoujo se dio cuenta que tenía dos problemas: uno, no sabía nadar y dos, cuando llegó a la laguna de Zhiyu, notó que ahí habían unos pandas mayores que si sabían hacerlo, pero que se cansaban fácilmente. Todos parecían haber escuchado la misma historia e ido por los mismos motivos. El primero era un panda llamado Gensui que tenía veinticinco años y era muy vanidoso. El otro, se llamaba Xian, de veinte años y que tiene la mitad del rostro quemado, como si hubiera sufrido un horrible accidente.  El tercero era un panda que nunca le agradó a Shoujo y  que se llama Hao Ba. Eran de la misma edad, pero no parecía ser un buen panda. 

Cuando Shoujo se asomó para ver el agua,  recordó a su madre, que tenía unos ojos que parecían diamantes. Aquello lo hizo encogerse un poco, llorando e imaginando que quizás, si se esforzaba, pudiera aprender a nadar. 

Todavía con la cabeza asomada en el agua, Shoujo vio a una rana moverse y pensó “¿Y si nado como la rana?” Decidido, él se puso en un lugar menos profundo y se lanzó al agua, intentandolo con todas sus fuerzas, pero sus patas no estaban hechas para ese tipo de nado debido a que eran muy cortas, así que, frustrado, salió del agua y revisó otra vez en el agua. Allí, vio lo que parecía ser un pez koi, ¿Y si nado como el pez? se preguntó, volviendo a lanzarse al agua para intentar imitarlo, juntando sus piernas para nadar como pensó lo haría el pez, pero sus piernas tampoco estaban hechas para ese tipo de natación.

Entonces, algo se escuchó entre los árboles. Shoujo miró hacia ellos y vio como algo se escondía tras un árbol. Sorprendido, notó que era una humana con un perro, que jugaban alegremente. La humana tiraba un palo a la laguna y el perro se lanzaba al agua, empezando a nadar sin problemas. Shoujo se quedó observándolos por largo tiempo hasta que ellos se fueron. El panda sabía que no podía perder más tiempo, así que se puso en el mismo lugar y nadó como vio que lo hizo el perro y esta vez lo logró, pero se cansó rápido, así que descansó. Fue ahí cuando se dio cuenta que los tres pandas del principio ya parecían listos para llevarse el Zhiyu e incluso estaban entrando al agua. 

Entonces Shoujo no lo pensó más. Decidido, se lanzó al agua y nadó lo más rápido posible, intentándolo con todas sus fuerzas. Los otros pandas también lo hicieron,  llegando a la orilla de la isla donde estaría el bambú sin problemas.  Cansado, Shoujo pensó que no lograría, debido a que se encontraba cansado y fatigado. Se quedó observando el agua, que le mostró su propio reflejo y fue así como recordó la voz dulce de su madre antes del accidente, como si fuera un mantra: “buyao fangqi”, que significa no te rindas. Shoujo le sonrió a su reflejo y dijo con voz decidida. 

-Si, madre, no me rendiré en este momento-

Es por eso que aguantó la respiración y volvió a nadar, sin importarle nada. Sin embargo, se había quedado muy atrás y Xian ya estaba arriba, lo cual lo preocupó, pero no lo suficiente para detenerlo. Entonces, algo pareció mover el agua que lo rodeaba a Shoujo y cuando se dio cuenta, notó que algo había lanzado lejos de la isla a Xian. Sorprendido, vio que había una especie de planta carnívora que protegía el bambú y que no había salido antes. Los otros dos pandas que habían llegado al lugar trataron de escapar, pero la planta también los empujó lejos. Asustado, Shoujo pensó que quizás sería bueno volver, pero tenía que sanar a sus padres. Y no podía rendirse ahora. 

Es por eso que, decidido, subió a la isla y la planta se le quedo viendo, quieta, sin moverse, hasta que abrió sus pétalos para hablar:

-Tu alma es blanca como la nieve, Shoujo-

El panda no entendió lo que le decía hasta que ella pareció querer específicarselo

 “¿Sabes, panda? El bambú solo lo puede obtener un alma pura y sin manchas, los demás pandas solo lo querían para fines malos, pero tu no. El panda Xian lo usaría para venderselos a los pandas a cambio de años de pura servidumbre, Gensui lo quería para ser el panda más rico del mundo, solo lo quería por la avaricia y Hao Ba lo quería destruir, para que Shoujo no sanara a sus padres y sus hermanos murieran de hambre. Ninguno de ellos lo quería para algo bueno, como tú, por eso tú si puedes pasar” 

Shoujo se quedó paralizado y por eso, con voz temerosa, preguntó a la planta carnívora.

-Entonces, ¿Puedo tomar el Zhiyu?-

– Si, pero solo si lo usas para curar a quien lo necesite-

Entonces Shoujo lo tomó. La planta se hizo hacia atrás, permitiéndole el paso. Todavía nervioso pero decidido, se despidió de la planta carnívora y nadó otra vez para salir de ahí. Sus cortas piernas le llevaron corriendo de vuelta a casa, donde buscó a sus padres y les dió el Zhiyu que había obtenido.  Con el paso de los días, los padres sanaron y volvieron a conseguir comida, a cuidar a sus hermanos y por supuesto, también a Shoujo. 

Fue así como todos vivieron felices por los siguientes diez años, cuando los padres murieron de viejos. Ying y Yang se hicieron amigos de la planta carnívora y ahora vive en su isla, plantando más Zhiyu para curar a otros pandas.  Shoujo se enamoró de una panda muy linda con la cual tuvo hijos, uno de ellos tenía ojos brillantes y hermosos como el bambú mágico. Shoujo se pregunto, con una sonrisa “¿Qué habrá heredado?” y fue así cómo, abrazando a sus hijos y a su pareja, vivieron felices para siempre. 

Fin.

Taller de escritura creativa FDJ 2020.

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