El burnout en diabetes: un factor de riesgo para dejar el tratamiento

Publicado el 15 de junio de 2022

Stefanella Costa es psicóloga clínica infanto-juvenil y doctorada en Psicología Clínica y de la Salud de University College London. Trabaja como investigadora adjunta y docente de la Facultad de Psicología en Universidad Diego Portales, y como investigadora Instituto Milenio para el estudio de la Depresión y la Personalidad (MIDAP).

Entrevista por Ignacio Palacios, Periodista FDJ.

En esta entrevista, Stefanella nos cuenta en detalle lo que debemos saber sobre burnout en diabetes; como prevenirlo, cuáles son sus síntomas y algunos consejos básicos para volver a la senda de la salud mental y el mejor manejo de la condición.

¿Cómo definirías el fenómeno del burnout en diabetes?

A pesar de que no hay una definición única u oficial, se asocia generalmente a un malestar vinculado con la diabetes y está relacionado con sentirse sobrecargado con las conductas y actividades que requiere el cuidado de la diabetes.

Es usual que las personas con diabetes en esta situación reportan estar exhaustos, frustrados y perder la motivación para realizar el tratamiento. Una frase que lo resume es “no quiero saber más de diabetes, no me quiero medir, contar carbohidratos, ponerme insulina, etc.-”. Sin embargo, este sentimiento no implica que la personas con diabetes o los cuidadores dejen de lado o suspendan el tratamiento, aunque burnout si es un factor de riesgo para que ello pueda suceder.

En algunos casos puede manifestar como una especie de negación, pensando que si tal vez no le da atención a la diabetes no pasará nada. Esta negación puede ser consciente o no, en forma de olvidos o lapsus. A veces el burnout influye en el cuidado de la diabetes convirtiéndose en una especie de obsesión por un control perfecto. Hay evidencia de que esto afecta más a las mujeres y, cuando se va por una línea, se puede desencadenar algún otro problema de salud mental, como por ejemplo trastornos de la conducta alimentaria.  

¿Cómo se vive el burnout en los casos de los niños con diabetes y sus familias?

En el caso de los niños con diabetes, son los padres quienes se llevan la mayor parte de la tensión. Es común ver altos niveles de stress parental por la sobrecarga de responsabilidades que implica el cuidar a un niño con diabetes, sobre todo en el primer año de diagnóstico.

A pesar de que no hay muchos estudios al respecto, al menos en mi experiencia clínica, no he visto que el burnout en los padres haya influido en el cuidado del niño. Pero de manera indirecta, pueden generarse dinámicas familiares complicadas, por ejemplo, con los otros hermanos o bien se dificulta la comprensión de los hijos en términos de su mundo interno o psicológico “diabetizando” la vida.

Por ejemplo: cuando el niño llega del colegio triste, en vez de pensar “tal vez porque discutió con un amigo o le pasó algo” piensan inmediatamente que es algo relacionado a la diabetes. En la medida en que existe mayor estrés parental relacionado a la diabetes, hay más probabilidades de “diabetizar” el mundo emocional del niño.

Por su parte los niños, más que burnout surge una especie de desinterés sin tanto contenido relacionado a la diabetes. A veces se expresa más en áreas del desarrollo socioemocional, la autoestima, síntomas depresivos y ansiedad.

¿Qué sucede en el caso de los adolescentes?

El nivel de estrés que les genera la diabetes a los adolescentes, se relaciona con los desafíos propios de ese periodo y convivir con la diabetes. El traspaso del autocuidado de los padres al joven es un gran tema de este periodo. Si los cuidadores, junto al equipo de salud, no escogen un buen momento para hacer este cambio y el traspaso es muy temprano, se puede producir un gran nivel de estrés, descuido y a veces negación del diagnóstico, tratamiento y sus cuidados.  

¿Cómo es posible prevenir el burnout en diabetes?

Si ya sabemos que recibir un diagnóstico de este tipo genera altos niveles de estrés, lo ideal es que se acompañe este proceso por un profesional en el manejo de las situaciones estresantes: consultar con un psicólogo idealmente especialista en temas de salud física o salud médica, para comenzar una psicoterapia. Si los síntomas son muy agudos, puede ser derivado a un psiquiatra quien evaluará un equilibrio farmacológico si corresponde. Todo esto es una compañía en la reflexión y a darle contenidos mentales a unas conductas que se vuelven corporales.

De igual forma, la evidencia demuestra la efectividad e importancia de los grupos de pares, donde se puede intervenir para hacer un proceso catártico, pero no solo eso: se crean redes, se cultiva un sentido de pertenencia y se comparten experiencias en distintos niveles. En el caso del burnout, el apoyo de pares puede ser de mucha ayuda para sentirse acompañado y ver que otros pasan por lo mismo.

¿Qué desafíos tiene el sistema de salud chileno para abordar este tema de salud mental?

Actualmente en el sistema chileno de salud no hay programas que apunten a la salud mental de las personas con diabetes tipo 1. A mi me parece que la salud mental a nivel comunitario podría ser una buena iniciativa, pero esas instancias están más relacionadas al nivel primario de salud y, como la atención en diabetes tipo 1 es entregada por centros hospitalarios, a veces se pierde la posibilidad de prevenir estos problemas de salud mental en la población con diabetes.

Uno de los desafíos sería tomar la iniciativa de abordar este problema de manera escalable y de bajo costo y creo que, basándome en experiencias de otros países, podría decir que los grupos de pares demuestran mucha efectividad. Puede que hoy haya centros donde se realizan estas iniciativas, pero son casos excepcionales que no conforman una política de salud pública.  

¿Cómo podrían usarse las redes sociales de internet para ayudar y apoyar a las personas con diabetes en su tratamiento y prevención del burnout?

Se sabe, desde la evidencia científica, que los grupos de pares que se generan espontáneamente en redes sociales pueden ser de mucha ayuda. Existe un prejuicio o fantasía que tienen algunos médicos, que en esos grupos se transmite “información equivocada” o “fake news” de la condición. Pero, según los estudios se ha visto que los beneficios son mayores que los riesgos, al poder compartir experiencias y generar una comunidad. Sin duda, es de responsabilidad de las personas ser criteriosas ante informaciones de dudosa fuente.

Otra opción que resulta ser útil para distintas patologías, son los grupos con moderadores o intencionados desde alguna institución gubernamental o no. Van desde aplicaciones especialmente diseñadas a grupos de WhatsApp, Instagram y Facebook, donde hay un moderador que está encargado de revisar y filtrar la información desde alguna línea editorial programada, que vele por que no se generen conflictos y se cumplan las normas del grupo.

La evidencia muestra que la participación en estos grupos mejora los indicadores de salud mental y las personas reportan que son de gran ayuda. En un comienzo, las personas muestran mucha resistencia, tienen la fantasía de alcohólicos anónimos, ridiculizada por los medios de comunicación con el prejuicio de que quienes se juntan ahí van a hacer catarsis. Pero los estudios cualitativos muestran que la mayoría de las personas que asisten a estas instancias ya sea obligadamente o por mínimo interés propio, luego reportan una experiencia muy positiva al respecto.  

¿Qué precauciones o cuidados se deben considerar en este uso de redes sociales e internet y al exponer la propia vida o la del hijo en estos medios?

Es un tema complicado y no hay muchos estudios al respecto actualmente; es un fenómeno que se cruza con temas éticos, especialmente cuando se comparten fotos de niñas o niños en redes sociales. Para esa mamá puede ser un proceso personal, con la percepción de que las redes son un espacio seguro, pero en algunos casos no hay los suficientes conocimientos para comprender que tan seguro es efectivamente ese espacio donde están compartiendo información.

Además, esta exposición de la información del niño o niña puede traer conflictos en la relación con sus padres especialmente en la adolescencia, donde dicha exposición resulta molesta para los hijos. Esta información privada es del menor, pero muchas veces los padres, desde la mirada adulto-céntrica creen que es suya y la comparten sin restricciones. Este fenómeno está pasando en todas partes no sólo en la diabetes, se le llama “sharenting” que viene de combinar la palabra sharing (compartir) y parenting (crianza). Consiste en publicar cualquier tipo de información de los hijos e hijas en redes sociales: fotografías, vídeos, información personal, etc.

¿Qué mensaje le darías a los lectores de nuestra revista y a los socios de la Fundación respecto al burnout?

Afortunadamente, los lectores de esta revista son personas que ya se han preocupado de participar y ya pertenecen a esta red, por tanto, ya están un paso más allá incorporando este factor protector ante el burnout.

Les aconsejo seguir por este camino y sigan asistiendo a la Fundación, puede que a veces les parezca que pierde sentido si desde una perspectiva más concreta sientan que ya han aprendido las técnicas del tratamiento. Pero, el gran potencial de la Fundación es ser un punto de encuentro donde se genera una red de apoyo social de pares, emocional e informacional, que es clave y que protege la salud mental de la persona con diabetes y de toda la familia.

Este hecho tiene evidencia científica del más alto nivel que lo respalda, prediciendo una mejor calidad de vida, mejores indicadores de salud y de mejor manejo de la diabetes. Pertenecer a estas redes como la Fundación es una verdadera vitamina para su diabetes y salud.

Encuentra este y otros artículos en la Revista Diabetes Control N°47

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